23 de Mayo de 2000; con motivo de las novedades respecto al accidente de LAPA:

 

UN VUELO MUY CORTO II

 

Hoy, a varios meses de la tragedia de LAPA en aeroparque, se ha comprobado una de las sospechas iniciales: La actitud de los pilotos fue la causa fundamental.

 

Al escuchar ese diálogo, el de la "Caja Negra", asocio muchas escenas similares en la vida cotidiana de nuestra Sociedad, solo que a ellos dos les tocaba estar gobernando controles sobre la vida de un centenar de personas.

 

Lamento profundamente el pesar que tienen los familiares de los pilotos. Nadie mas que ellos pueden entender lo que sienten y la desesperación que eso les produce.

 

Lo más lamentable, es que las dos últimas tragedias aéreas argentinas se han reducido a errores de los pilotos, y eso HA TAPADO LAS OTRAS VERDADES SOBRE EL TRANSPORTE EN NUESTRO PAIS.

 

Ese Piloto no tiene la culpa. Ni siquiera LAPA tiene la culpa de la acción de ese piloto.

 

Necesito las disculpas de los familiares de los pilotos para "utilizar" su acción en la cabina como ejemplo DE LA VERDADERA TRAGEDIA.

 

Una actitud displicente como la de los pilotos de ese vuelo, tuvo la Presidencia de la Audiencia Pública sobre el Traslado de Aeroparque, cuando no tomó en cuenta las cuestiones de seguridad que se le plantearon para terminar con el aeroparque en esa situación y en ese lugar.

 

Una actitud displicente la tienen los funcionarios del Estado, cuando una empresa aérea se la pasa al borde de la quiebra e incumpliendo pactos y se continúa con la concesión o permiso.

 

Una actitud displicente la tienen los funcionarios cuando deciden lo "políticamente conveniente" en vez de lo conveniente para la Sociedad Argentina, aunque ello signifique parar el desarrollo de vastas regiones.

 

Una actitud displicente la tienen los funcionarios cuando no controlan a las empresas aéreas o de cualquier otro tipo de transporte, aunque haya denuncias o aunque la clandestinidad pase delante de sus narices.

 

Una actitud displicente la tiene todo un Gobierno cuando dice que hay que renegociar contratos de concesiones porque sinó se caen. Que se caigan, hay muchos con ganas de tomar esas concesiones, Y ESAS SON LAS REGLAS DEL MERCADO QUE TANTO PREGONAN.

 

Una actitud displicente la tiene todo un Gobierno, cuando un millón y medio de personas se quedaron sin luz durante casi un mes y la concesión continuó. No hay multa que valga.

 

Una actitud displicente es ir a apalear a la gente que necesita trabajo, en vez de TENER LA INTELIGENCIA como para generar un futuro mejor.

 

Una actitud displicente la tuvieron y tienen un montón de Gobiernos, cuando han dejado a la mayor parte del país sin transporte ferroviario y con caminos intransitables la mitad del año.

 

Una actitud displicente la tuvo un Gobierno al anunciar que los jubilados no pagarán ni el tren ni el subte por la tarde, cuando jubilados viven en toda la Nación, y no solo en la Ciudad de Buenos Aires.

 

Una actitud displicente la tiene cualquiera que se queda con lo que es de todos, especialmente cuando se queda con LA ILUSION DE LA SOCIEDAD.

 

Esos dos pilotos, son solo dos víctimas más de la misma realidad.

 

 

Jorge de Mendonça

Virrey del Pino

DNI 14.381.615