21 de Febrero de 2000; con motivo de las eternas discusiones del MERCOSUR:

 

MERCOSUR o las pequeñas zonceras del Sur

 

 

Eso de que el costo del trabajo es uno de los males regionales, ya lo escuchaba mi Padre allá por los ’30. Solo unos pocos años desapareció esa frase infame en Argentina.

 

Ajuste tras ajuste, siempre fue tema de tapete la reforma laboral y en mis 38 años he visto reforma tras reforma desde que por primera vez lo leí en Siete Días a fines de los ’60, mientras buscaba la página de Mafalda.

 

Es algo crónico y le da de comer a algunos mientras continúa la discusión y la acción, ya que parece que es lo único que justifica sus existires.

 

Cuando se acaba la garrafa un domingo a la noche en la mitad de la horneada de la cena para la familia y colados, seguro que la lista de culpas y culpables puede llegar a ser tan larga como se quiera, pero hay una sola cosa concreta: Se acabó el gas y la cena se estropeó.

 

Ahora, a la larga lista de males nacionales se suman una larga lista de males regionales, exaltados por quienes denostan las relaciones comunes y sueñan con que el Mercosur se desarme.

 

Pero en realidad, a parte de las zonceras que voy a pasar a describir, hay una buena sarta de reptiles que viven de esa crisis permanente del Mercado Común del Sur.

 

¿Que cual es el paralelo entre las crisis del Mercosur y las eternas reformas laborales?

 

Ambos son temas crónicos y cíclicos que nunca se terminan de resolver, pues hay una larga lista de beneficiarios en las eternas reformas laborales y en la eterna discusión del Mercosur.

 

Si vendiéramos fuera del Mercosur 500.000 autos por año, a quién le va a molestar que compremos 300.000 o 400.000 a Brasil sin que ellos nos compren nada?

 

Ese es el tema crucial y que es anterior a la existencia del Mercado Común: CASI NINGUNA DE LAS “INVERSORAS FORASTERAS” EXPORTA DESDE ESTOS LARES A NINGUNA OTRA PARTE QUE HACIA NOSOTROS MISMOS.

 

Mi Madre, por los 70’,  trabajaba en la Gerencia de Exportaciones de una firma automotriz “con buena estrella”.  La consigna para la planta argentina era clara y concreta: solo exportaba a Sudamérica y siempre y cuando no hubiera contraorden desde la casa matriz. El resto del Mundo era repartido entre las plantas europeas y una de Estados Unidos.

 

Y así se entiende bien claro que nos estamos rompiendo la sesera para resolver el Mercosur y la única solución es que las empresas de capital nacional de cada uno de los cuatro países tengan un abierta, agresiva y libre política de exportación fuera del Mercado Común.

 

Allí está el ROL QUE DEBEN CUMPLIR LOS QUE TRABAJAN DE NEGOCIADORES: obtener la apertura importadora en favor de nuestro Mercosur de todo el resto del Mundo, y allí no va a interesar cual de los cuatro países vende el producto, sino que lo vende el Mercosur.

 

 

Jorge de Mendonça

Virrey del Pino

DNI 14.381.615