23 de Mayo e 2000; con
motivo de la ola delictiva que no es precisamente la de los robos:
DELITO
Desde los fines de la década
del '80, nos acostumbramos a convivir con la palabra "DELITO".
Recuerdo aquellas series y
películas policiales de los '60 y '70, donde en una de ellas, moría de un
supuesto paro cardíaco un anciano. Su amigo vio cuando un individuo le pegaba
con una goma en la nuca. Nadie le creía
la verdad al segundo anciano.
La trama que se descubre,
era que el anciano que murió era comerciante, y el que le pegó era enviado por
los "protectores urbanos", pues el anciano comerciante se negaba a
pagar la cuota de seguridad.
Todo muy lejos de nuestro
país. Todo ajeno, tan ajeno, que parece que no queremos reconocer que aquella
realidad se ha trasladado a nuestros pagos y se manifiesta en todos los
órdenes.
Un comisario me explicaba
que se han perdido muchos códigos en el ámbito delictivo, cosas impensables
hace diez años hoy son moneda común, entre ellas la pasividad de la gente, que
está camuflada en el miedo, pues no creen en nadie como para denunciar o unirse
para detener la situación.
Cuotas que se pagan para que
no caigan inspectores y clausuren locales; venta de elementos robados en
colectivos y vía pública (a 150 metros de los Tribunales Federales); ómnibus y
combis clandestinos circulando frente a Municipios, Gobernaciones, Casa Rosada
y Comisarías; terrenos tomados para construir corralones de materiales,
discotecas y otras yerbas; y mucho más, y a la vista de todos.
Ese simple colectivo trucho,
no es detenido por la DGI, y no paga Ganancias, IVA ni cargas sociales; no es
detenido por el municipio, y no tiene concesión ni cumple con las mínimas
normas de seguridad; no es detenido por la Provincia o la Secretaría de
Transportes, y realiza traslado de personas interjurisdiccional; en él están
concentrados todas las contravenciones a las normas de convivencia comercial,
laboral y urbana; menos los delitos penales, se están cometiendo todas las
transgresiones.
Hay alguien sin trabajo que
ocupa el volante y que merece un puesto laboral digno y que no debe ser dejado
en la calle.
El solo hecho de que el
Estado, en sus tres niveles jurisdiccionales HAGA LO QUE TIENE QUE HACER, no
solo dará servicio a los Ciudadanos, sino que miles de puestos de trabajo se
generarán sobre la actividad del transporte y lo clandestino desaparecerá por
sí solo.
Si delante de nuestras
narices y por sobre NUESTRAS NECESIDADES, se produce un vacío de DIRIGENCIA DEL
ESTADO que no genera las concesiones de transporte nuevas que demanda una
Comunidad que duplicó su tamaño desde 1970, y además permite la CLANDESTINIDAD,
QUE ES LO QUE PUEDE ENTENDER UN ADOLESCENTE CON POCA INSTRUCCIÓN, SU FAMILIA
SIN TRABAJO Y UN MENSAJE DE QUE VALE TODO?.
Ese muchachito entiende lo
que ya sabemos y solo nos queda esperar la bronca de un Policía cansado de ver
morir a sus compañeros, ejecutando el final de esa joven vida.
Solo unos centavos lo que
valdrá esa bala. Un hombre que ya no sabe mas que hacer para que se pueda
cumplir con el deber y que se respete su acción.
Para que ese Policía pueda
ver crecer a su familia sin tener que utilizar sus balas.
Para que todos podamos creer
en que el futuro vale la pena y que está en nuestras manos.
Para que ese chico pueda
entender bien las cosas y ser capaz de ser rebelde por el cambio permanente y
eterno de la historia y no ser un desesperado ante la nada.
Necesitamos buena cantidad
de HOMBRES HONRADOS que dirijan el destino de una Nación. Es todo el costo
alternativo para que no haga falta ninguna bala.
Jorge de Mendonça
Virrey del Pino
DNI 14.381.615