Esta CARTA Nro. 6, es parte de los resultados y elementos de referencia que me llevaron a desarrollar una propuesta denominada HORIZONTE 50, la cual trata sobre un elemento de la Planificación Territorial para nuestro país para los próximos 30 años.

 

19 de Mayo de 1999

 

HORIZONTE 50 – CARTA Nro. 6

“Sobre Pueblos, Ciudades y terminales de ómnibus”

 

Cuando era chico (allá por los ’60), si viajábamos en algún tren u ómnibus de larga distancia, cada uno de los pueblos del recorrido eran parada obligada.

 

Solo los expresos del ferrocarril entre las grandes ciudades veían al pueblo o ciudad intermedio como una postal fugaz.

 

Las rutas pasaban por dentro o por la orilla de los pueblos. Se sucedían Escobar, San Pedro, Villa Constitución, San Lorenzo, etc.

 

Era seguro que de cualquier pueblo con ruta mas o menos en condiciones y/o con tren podíamos llegar al pueblo siguiente. La llegada de una nueva línea de micros a la plaza del pueblo o ciudad era toda una fiesta.

 

A nadie le molestaba el ómnibus por las calles del centro ni los trenes pitando y maniobrando en la estación.

 

TODOS ERAN CONSCIENTES DE QUE ESE TREN Y/O ESE OMNIBUS LOS CONECTABA CON EL MUNDO.

 

Unos quieren EL CORDON UMBILICAL fuera de la ciudad o pueblo, con la estación, los trenes y los micros fuera del centro, otros quieren a los trenes “en la general paz” (Como si el Gran Buenos Aires no terminara 40 kilómetros mas allá). Otros plantean terminales de ómnibus junto a la ruta para que paren los ómnibus expresos.

 

Todo muy lejos de la integración y de la PLANIFICACIÓN TERRITORIAL, todo muy cerca de quedar cada vez mas FUERA DE JUEGO.

 

Primero, unos comenzaron a trazar las rutas bien lejos del centro de los pueblos, pero se olvidaron de las vinculaciones rápidas para no “abandonar” los pueblos.

 

Luego, “sumadores de números” definieron como deficitarios y desconectaron del mundo a mas de 2000 localizaciones de entre 10 y  35.000 habitantes, levantándoles trenes y ramales, pero se olvidaron de construir 80.000 kilómetros de caminos primarios, secundarios y rurales para dejarle algo de vida a una Comunidad de casi 2.000.000 de argentinos.

 

Al final, con los baños a bordo, el video, la comida y buenas rutas y autopistas, buena cantidad de ómnibus se olvidaron de los pueblos que les dieron razón de existir desde los años ’40 cuando pululaban con sus micros “lechuza”, italianos y americanos.

 

Sería muy interesante, que los administradores en los pueblos y ciudades, y los funcionarios en las grandes capitales comprendan que:

 

·        A los pueblos hay que atenderlos, ingresando a ellos con micros y/o trenes sin impactar negativamente en el entorno urbano y sin romper las variables empresariales que hacen posible la continuidad del servicio (Servicio Público con un mínimo de obligaciones [por lo menos]).

·        Un micro que ingresa por alguna calle ancha o avenida IMPACTA 30 VECES MENOS QUE LOS REMISES O TAXIS QUE DEBERAN TRAER O LLEVAR A LOS PASAJEROS DESDE LA “Terminal en las afueras”.

·        En algunos casos, los pasajeros llegan a pagar mas por el flete del remis que por el propio valor del pasaje interurbano.

·        Hay que tratar de introducir las terminales de larga distancia en los lugares más cercanos a los centros, pero con el máximo cuidado de no entorpecer el tránsito y el entorno.

·        Una terminal de ómnibus conjunta con la estación del ferrocarril puede llegar a ser el caso más favorable, aunque el tren no circule hoy. Con visión de futuro, seguro que volverá a circular, aunque hoy ni siquiera halla vías.

·        LOS OMNIBUS DE MEDIA Y LARGA DISTANCIA EXPRESOS, NO VAN A PARAR AUNQUE  LES PONGAN UN TANQUE EN EL CAMINO: Están cumpliendo su función, y es de extremo a extremo, no con intermedias.

·        En la estación de trenes (Con o sin ellos), se pueden concentrar, remises, ómnibus y comercios anexos, todo en un mismo perímetro acotado, el “truco” está en guiar bien  el proyecto de tránsito.

 

El río SENA NO DIVIDE PARIS, nosotros tapamos cuanto arroyo pasa por dentro de nuestras ciudades, y nos olvidamos que en el agua nacimos, que de ella vivimos.

 

No es nada mas ni nada menos que el mismo tema: rutas que son trazadas por dentro o fuera de ciudades y pueblos sin un plan regional y urbano a largo plazo; ciudades que tratan a las ARTERIAS REGIONALES como BARRERAS A ELIMINAR, en vez de conexiones a integrar.

 

Por favor, todos vivimos en estas mismas tierras, los que estamos a 40 kilómetros del Obelisco, los que están junto a él y los que distan a mas de 3000 kilómetros

 

Cuando no respetamos los espacios que se le asignan al transporte, estamos maltratando nuestra propia movilidad y la de nuestra gente.

 

Cuando el transporte pasa por encima de nuestro pueblo, están maltratando a sus propios clientes.

 

Nuevamente por favor, todos somos CLIENTES y todos somos SERVIDORES en una comunidad organizada que se conecta entre sí.

 

 

Jorge de Mendonça

Virrey del Pino

DNI 14.381.615